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¿Cómo afecta el uso de las pantallas a la calidad del sueño de los niños con autismo?

Recomendaciones para una buena higiene del sueño
SOM Salud Mental 360

Redacción

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Niños mirando tablet

Resumen

El uso excesivo de pantallas afecta negativamente la calidad del sueño de los niños con autismo, que ya suelen presentar trastornos del sueño más que otros niños. La Federació Catalana de Autisme y el Hospital Sant Joan de Déu Barcelona enfatizan la importancia de establecer rutinas de sueño y limitar la exposición a pantallas para mejorar el descanso nocturno. Se recomienda actividad física diaria, una dieta saludable y evitar el uso de dispositivas electrónicos dos horas antes de dormir. Además, se está llevando a cabo el Estudio iCase para comprender las alteraciones del sueño en niños con trastornos neuroevolutivos como el TDAH y el TEA.
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La sobreexposición a las pantallas interfiere en la calidad del sueño de todas las personas. Pero en el caso de los niños, niñas y adolescentes con autismo, esta interferencia se acentúa por dos factores: por un lado, el tiempo que pasan delante de las pantallas es mayor que la media general, y, por otro, los trastornos del sueño suelen ser frecuentes en las personas autistas, asociados a las alteraciones sensoriales. De hecho, el 80% de los niños con autismo no tienen un sueño de calidad y cantidad esperable para su edad, con dificultades en la conciliación y despertares nocturnos frecuentes.  

Para reflexionar sobre los riesgos de la exposición excesiva a las pantallas y cómo puede afectar en la calidad del sueño en la población con TEA, la Federació Catalana de Autisme y el Hospital Sant Joan de Déu Barcelona han organizado una charla para las familias, con la participación de Aritz Aranbarri, neuropsicólogo clínico infantil de la Unidad TEA del Área de Salud Mental del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona y co-investigador principal del estudio iCase, y Òscar Ramon Sans, neurofisiólogo clínico y Jefe de la Unidad de Trastorno del Sueño del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona. En ella, también han compartido recomendaciones y consejos para promover una buena higiene del sueño.

La American Academy of Pediatrics establece unas recomendaciones básicas sobre el uso de las pantallas en los niños y niñas:

  • Evitar la exposición a pantallas por debajo de los 2 años de edad.
  • Entre los 2 y los 5 años, un uso de menos de una hora, y entre 5 y 12 años, menos de dos horas.
  • No usar pantallas en las dos horas previas a dormir para todas las edades.
  • Reducir el uso de pantallas y hacer más ejercicio para mejorar la salud y la calidad del sueño.

El uso de pantallas antes de ir a dormir afecta la calidad del sueño de los niños y niñas, con el riesgo de que no duerman las horas suficientes (necesitan 10 horas de sueño nocturno) y que tengan un sueño de baja calidad, con dificultades de conciliación, pesadillas e incremento de la somnolencia diurna. Y esto, a largo plazo, puede afectar en el rendimiento académico e incrementar los cambios de humor y de ansiedad.

El 80% de los niños con autismo no tienen un sueño de calidad y cantidad esperable para su edad, con dificultades en la conciliación y despertares nocturnos frecuentes.

En el caso de los niños y niñas con autismo, los problemas del sueño en edades tempranas se han asociado al incremento de conductas repetitivas y restrictivas; pero a la vez, la rigidez y la tendencia a las conductas repetitivas y la mayor sensibilidad sensorial afectan al sueño, y esto se retroalimenta creando un bucle difícil de romper.

rutinas sueño niños autismo

El sueño en niños y niñas con autismo

Recomendaciones para mejorar la calidad del sueño

Mejorar la calidad del sueño de sus hijos e hijas con autismo es una preocupación recurrente entre las familias. Para ello, es importante establecer unas rutinas y uno hábitos de sueño.

Rutinas y horarios en la actividad diaria

  • Establecer un horario en todas las comidas del día y en las actividades ayuda a regular el sueño.
  • Evitar dormir poco, demasiado o sin horarios, pues altera el sueño nocturno.
  • Promover la actividad física integrada en la naturalidad del juego en la infancia y según la etapa evolutiva.
  • Regular el horario de mayor actividad.

Dieta saludable

  • Evitar el exceso de calorías, de alimentos procesados y azúcares.
  • Incrementar las verduras y el pescado en la dieta.

Sensorialidad

  • Conocer el perfil sensorial de tu hijo para controlar: la luz, el tejido del pijama, los estímulos que entran por la ventana, los ruidos activadores…
  • Procurar que la habitación sea un espacio libre de pantallas: la luz azul interfiere en la segregación de la melatonina, con implicaciones en el sueño.
  • Establecer un horario para dejar de usar pantallas dos horas antes de ir a dormir.
  • Sustituir las pantallas por la lectura conjunta de un libro.

Rutinas estables para toda la familia

  • Asegurar la actividad y la luz solar durante las horas diurnas.
  • Procurar que la habitación sea un  «santuario» del sueño (luz cálida, colores cálidos, sin ruido ni luz, necesidades sensoriales…)
  • Buscar rutinas desactivadoras para desescalar los momentos de activación antes de ir a dormir.
  • Tener una agenda visual para poder estructurar la rutina diaria y mostrarla al niño.
  • Eliminar el uso de pantallas dos horas antes de ir a dormir.
  • Establecer una distancia de dos horas entre la cena y el momento de ir a dormir.
  • Eliminar el televisor durante la cena.
Chicos y chicas con los móviles

El papel de la familia en el uso de las pantallas

Un estudio para entender las alteraciones de sueño en niños y niñas con trastornos de neurodesarrollo

Las unidades de TDAH y UnimTEA (Unidad Multidisciplinar del Trastorno del Espectro del Autismo), en colaboración con la unidad del sueño, del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona están llevando a cabo el Estudio iCase: Disrupción de los ritmos circadianos en población infantil con alteración del neurodesarrollo (TDAH y TEA) y su impacto sobre la salud y la calidad de vida. Tal como se explicó en el mismo webinar, el estudio, en el que se puede participar si se cumplen los requisitos, tiene como objetivo evaluar patrones circadianos en niños y niñas de entre 7 y 12 años de edad (edad escolar) con un trastorno del neurodesarrollo como es el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o el trastorno del espectro del autismo (TEA), para detectar posibles alteraciones del sueño o de la conducta alimentaria, que es muy habitual en estos dos trastornos.