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Pautas

¿Cómo podemos ayudar a una persona con autismo a gestionar los pensamientos obsesivos e instrusivos?

Algunas recomendaciones para ayudar a una persona autista a gestionar sus pensamientos obsesivos e intrusivos son: 

  • Facilitar el desarrollo de estrategias de afrontamiento. Una vez que se identifiquen las señales de advertencia, podemos colaborar en la creación de estrategias de afrontamiento personalizadas. Estas estrategias pueden incluir técnicas de relajación, como la respiración profunda o la meditación, o el uso de un objeto calmante, como una pelota antiestrés.
  • Establecer una rutina estructurada. Las personas autistas a menudo se benefician de rutinas estructuradas. Es recomendable establecer una rutina diaria predecible que incluya tiempo para actividades relajantes y desestresantes.
  • Procurar un entorno tranquilo. Crear un entorno tranquilo y seguro donde la persona pueda retirarse cuando se sienta abrumada. Puede ser una habitación tranquila o un rincón acogedor con objetos reconfortantes.
  • Reducir los estímulos sensoriales. Para algunas personas autistas, la sobrecarga sensorial puede desencadenar pensamientos intrusivos. Podemos ayudarles a identificar los estímulos sensoriales que pueden ser problemáticos y buscar formas de reducirlos, como disminuir la iluminación o usar auriculares con cancelación de ruido.
  • Facilitar un apoyo terapéutico. Debemos consultar a una persona profesional de la salud mental especializada en autismo para obtener orientación y apoyo. 
  • Facilitar la socialización y las actividades placenteras. Podemos fomentar la socialización y participación en actividades placenteras, ya que esto puede ayudar a distraer a la persona de los pensamientos intrusivos. Debemos asegurarnos de que las actividades están adaptadas a sus intereses y a sus necesidades.
  • Ofrecer un refuerzo positivo cuando la persona es capaz de manejar sus pensamientos intrusivos de manera efectiva. Reconocer sus logros puede ser motivador.